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¿Por qué algunas personas necesitan cirugía ocular y otras no?

Creado por: Equipo médico Bogotá Laser
4 febrero, 2026
¿Por qué algunas personas necesitan cirugía ocular y otras no?
No todos los ojos envejecen igual, ni todas las condiciones visuales requieren una cirugía. Mientras algunas personas pueden mantener una buena visión con gafas o tratamientos no invasivos, otras deben considerar una intervención quirúrgica para recuperar su calidad de vida. La diferencia no siempre está en la gravedad del diagnóstico, sino en múltiples factores que solo un especialista puede evaluar con precisión. En esta nota de Bogota Laser Ocular Surgery Center te explicamos qué puede en ocasiones determinar si una persona necesita operarse, qué diagnósticos lo justifican y cuándo es posible (y seguro) optar por otras soluciones. 

La salud visual no es igual para todos: factores que hacen la diferencia

Entender por qué algunas personas necesitan una cirugía ocular y otras no empieza por reconocer una verdad clave: la salud visual es profundamente individual. Aunque muchas condiciones oftalmológicas son comunes, su evolución y tratamiento pueden variar notablemente de una persona a otra. A continuación, te explicamos los factores más determinantes que, de acuerdo con Mayo Clinic, pueden llegar a influir en la necesidad de una intervención quirúrgica:
  • Genética y antecedentes familiares: las predisposiciones genéticas influyen directamente en la aparición de enfermedades como el queratocono, la degeneración macular o el glaucoma. Si hay antecedentes familiares, existe una mayor probabilidad de desarrollar estas condiciones, lo que puede requerir seguimiento estrecho o cirugía.
  • Edad y cambios naturales del ojo: con el paso de los años, la estructura del ojo se transforma. A partir de los 40 años, por ejemplo, es común que se presenten síntomas de presbicia, y después de los 60, las cataratas se convierten en una causa frecuente de pérdida visual. En estos casos, la cirugía suele ser el tratamiento más efectivo.
  • Tipo y progresión del defecto visual: no todas las miopías o astigmatismos son iguales. Mientras que algunos defectos refractivos se corrigen fácilmente con gafas o lentes, otros progresan rápidamente o alcanzan niveles que afectan la calidad de vida, lo que convierte a la cirugía refractiva en una opción viable y recomendable.
  • Estilo de vida y necesidades funcionales: las personas que tienen ocupaciones que exigen agudeza visual precisa como pilotos, cirujanos, deportistas, etc., pueden optar por cirugía ocular, incluso en casos donde el defecto no sea severo, pero sí limitante para su desempeño.
  • Presencia de enfermedades sistémicas: condiciones como la diabetes o la hipertensión pueden desencadenar enfermedades oculares como la retinopatía diabética o el edema macular. En muchos casos, si no se tratan a tiempo, requieren procedimientos quirúrgicos especializados.

Diagnósticos frecuentes que pueden llevar a cirugía ocular

Diagnósticos frecuentes que pueden llevar a cirugía ocular

A lo largo de la vida, los ojos pueden enfrentarse a distintas condiciones clínicas que afectan la visión, el confort o incluso la salud estructural del globo ocular. A pesar de que muchas de estas afecciones pueden tratarse de forma ambulatoria, hay otras que, debido a su gravedad, progresión o impacto funcional, requieren una intervención quirúrgica programada para preservar la salud visual y evitar consecuencias mayores. Descubre a continuación algunos de los diagnósticos más comunes que pueden llevar a una cirugía ocular:
  • Cataratas: esta es una de las causas más frecuentes de cirugía oftalmológica a nivel mundial. Ocurre cuando el cristalino se vuelve opaco, dificultando actividades cotidianas como conducir, leer o reconocer rostros. Aunque al principio puede corregirse con gafas, una vez que el deterioro visual es evidente, la cirugía de cataratas mediante facoemulsificación con implante de lente intraocular se convierte en la solución más segura y definitiva. Según la American Academy of Ophthalmology, es una de las cirugías con mayor tasa de éxito y satisfacción entre los pacientes.
  • Errores refractivos severos (miopía, hipermetropía, astigmatismo): cuando estos defectos no se corrigen adecuadamente con gafas o lentes de contacto, o el paciente presenta intolerancia o incomodidad al usarlos, puede recurrirse a cirugía refractiva con láser (LASIK, PRK, SMILE, KLEX). Esta opción permite prescindir de ayudas ópticas, mejorar el rendimiento en el día a día y recuperar la independencia visual.
  • Presbicia: afecta a casi todas las personas mayores de 40 años. Aunque el uso de gafas es la opción inicial, existen procedimientos quirúrgicos con lentes intraoculares multifocales o monofocales con monovisión que permiten tratarla, especialmente en quienes ya tienen otros defectos visuales. La cirugía es personalizada y diseñada para las necesidades y expectativas de cada paciente.
  • Queratocono: esta enfermedad progresiva de la córnea produce una deformación cónica que altera la visión y, en fases avanzadas, impide el uso de lentes. En estos casos, pueden indicarse implantes de anillos intracorneales, crosslinking corneal para detener el avance o, en etapas más graves, un trasplante de córnea.
  • Glaucoma: aunque se controla inicialmente con medicamentos, algunos pacientes con presión intraocular descontrolada requieren una cirugía filtrante (trabeculectomía) o implantes valvulares para proteger el nervio óptico y evitar daños irreversibles. La cirugía no cura el glaucoma, pero sí lo estabiliza y previene su avance.
  • Retinopatía diabética y desprendimientos de retina: la diabetes puede dañar los vasos sanguíneos de la retina y provocar pérdida visual severa. Cuando los tratamientos con láser ya no son efectivos, se indica una vitrectomía, una cirugía compleja que busca preservar la retina y recuperar la visión. Lo mismo ocurre con desprendimientos retinianos, que requieren intervención urgente.
  • Pterigion: este crecimiento anómalo de tejido en la superficie ocular puede avanzar hacia la córnea, afectando la visión o provocando molestias constantes. Cuando se vuelve estéticamente molesto o clínicamente significativo, se realiza una cirugía de pterigio, con técnicas modernas que reducen el riesgo de recidiva y mejoran el resultado estético.
  • Blefaroptosis (párpado caído): además de afectar la estética facial, esta condición puede dificultar el campo visual superior, generar fatiga ocular o incluso afectar la postura del cuello. En estos casos, se recomienda una blefaroplastia funcional, que reposiciona el párpado sin comprometer su función.
Cada una de estas condiciones puede tratarse de forma segura y efectiva en un centro de cirugía láser ocular especializado, con tecnología de última generación y equipos médicos con trayectoria certificada. En Bogota Laser Ocular Surgery Center, nos aseguramos de realizar un diagnóstico integral para indicar únicamente las cirugías que realmente mejorarán tu calidad de vida.

¿En qué casos la cirugía no es necesaria o no se es apto?

¿En qué casos la cirugía no es necesaria o no se es apto?

Aunque la cirugía ocular ha demostrado ser altamente efectiva para tratar una amplia gama de condiciones visuales, no siempre es el camino indicado. Existen situaciones clínicas y personales en las que un procedimiento quirúrgico puede ser innecesario, postergable o incluso contraindicado. En nuestra clínica oftalmológica, evaluamos cuidadosamente cada caso, priorizando la salud y seguridad de nuestros pacientes antes que cualquier intervención. Estos son algunos escenarios comunes en los que la cirugía no es recomendada:
  • Expectativas poco realistas sobre los resultados: algunas personas creen que la cirugía ocular corregirá todos sus problemas visuales de forma inmediata y sin necesidad de gafas en ningún momento. Cuando estas expectativas no se ajustan a la realidad médica, es necesario reevaluar la pertinencia del procedimiento y brindar una orientación clara y ética.
  • Edad demasiado temprana o demasiado avanzada para ciertos procedimientos: por ejemplo, en la cirugía refractiva, la edad mínima suele ser de 18 años, con graduación estable por al menos un año. En adultos mayores, aunque muchas cirugías siguen siendo viables, algunas condiciones asociadas al envejecimiento podrían requerir un abordaje diferente o limitar los beneficios esperados.
  • Enfermedades sistémicas no controladas: diabetes mal controlada, hipertensión severa, trastornos de la coagulación o enfermedades autoinmunes activas pueden representar un riesgo quirúrgico elevado. El equipo médico debe evaluar la estabilidad general del paciente antes de autorizar cualquier intervención ocular.
  • Embarazo o lactancia: durante estos períodos, las hormonas pueden afectar la estructura ocular y alterar la visión de forma transitoria. Por eso, se recomienda posponer procedimientos quirúrgicos hasta después del parto y el período de lactancia.
  • Contraindicaciones anatómicas o técnicas: en algunos casos, la anatomía ocular no permite realizar ciertos procedimientos con seguridad. Por ejemplo, córneas delgadas o irregulares pueden excluir al paciente de una cirugía refractiva con láser, y una retina muy debilitada podría requerir otro enfoque.
  • Aversión extrema a procedimientos quirúrgicos: si el paciente manifiesta un nivel alto de ansiedad, fobia médica o rechazo absoluto a cualquier intervención, incluso ambulatoria, es mejor optar por tratamientos conservadores y trabajar en paralelo con apoyo emocional y psicológico.
En todos los casos, es el oftalmólogo quien tiene la última palabra. No existe una fórmula universal: el tratamiento debe ajustarse a las necesidades, expectativas y condiciones clínicas individuales.

¿Qué evalúa un oftalmólogo para recomendar (o no) una cirugía?

¿Qué evalúa un oftalmólogo para recomendar (o no) una cirugía?

Antes de dar una recomendación, los profesionales en oftalmología en Bogotá de nuestra clínica realizan una evaluación profunda, personalizada y basada en evidencia clínica. Estos son algunos de los aspectos clave que analiza el especialista:
  • Historia clínica completa: incluye antecedentes médicos generales y oftalmológicos, tratamientos previos y enfermedades asociadas que puedan influir en el procedimiento.
  • Edad del paciente y estabilidad refractiva: se verifica si la graduación ha permanecido estable durante al menos un año, especialmente en casos de cirugía refractiva como la operación de miopía o la cirugía de presbicia.
  • Grosor y curvatura de la córnea: mediciones precisas que determinan si el ojo puede tolerar procedimientos como el LASIK o si es necesario considerar otras opciones como anillos intracorneales o cirugía de queratocono.
  • Condición de la superficie ocular: se examina la salud del epitelio, se detecta la presencia de ojo seco, se evalúan posibles infecciones o irritaciones activas y se analiza la necesidad de una limpieza palpebral previa.
  • Estado de la retina y nervio óptico: en casos como la cirugía de cataratas o la cirugía para presbicia, es indispensable descartar patologías como retinopatía diabética, degeneración macular o desprendimiento de retina que podrían afectar el pronóstico.
  • Expectativas y estilo de vida del paciente: el especialista conversa con el paciente sobre sus rutinas, actividades laborales, exigencias visuales y expectativas reales frente al resultado.
  • Respuesta emocional ante el procedimiento: se analiza el grado de comodidad, ansiedad o disposición que tiene el paciente para asumir la intervención y el proceso de recuperación.
  • Riesgos frente a beneficios esperados: cada decisión quirúrgica parte de una relación riesgo-beneficio personalizada, priorizando la seguridad, la calidad visual y la satisfacción del paciente.

¿Y si no me opero? Riesgos de postergar una intervención necesaria

Riesgos de postergar una intervención necesaria

Ignorar una recomendación quirúrgica en salud visual no es una decisión menor. En muchos casos, aplazar una intervención puede implicar consecuencias que afectan tanto la visión como la calidad de vida. Estos son algunos de los riesgos más comunes asociados con no tratar a tiempo un diagnóstico que requiere cirugía ocular:
  • Progresión del daño visual: algunas condiciones, como las cataratas o el queratocono, pueden avanzar y reducir la visión de forma irreversible si no se tratan en el momento oportuno.
  • Mayor complejidad quirúrgica: postergar una cirugía de cataratas, por ejemplo, puede endurecer el cristalino, lo que complica el procedimiento y eleva el riesgo de efectos secundarios.
  • Mayor deterioro en el campo visual: en casos como el pterigión o ciertas afecciones palpebrales, el crecimiento o caída de los tejidos pueden comenzar a interferir directamente con la capacidad visual.
  • Impacto funcional en la vida diaria: dificultades para conducir, leer, trabajar o practicar deporte son comunes cuando se evita una intervención necesaria.
  • Riesgo de accidentes: una mala visión incrementa la probabilidad de caídas, tropiezos y accidentes tanto en el hogar como en la vía pública.
  • Aumento del estrés visual y fatiga ocular: forzar la vista para compensar el defecto visual no corregido puede provocar dolor de cabeza, visión borrosa o irritación frecuente.
  • Deterioro emocional y aislamiento: la pérdida progresiva de visión afecta la autonomía y puede desencadenar ansiedad, frustración o retraimiento social, especialmente en personas mayores.
  • Pérdida de oportunidades laborales: la visión deficiente puede limitar el acceso a ciertos trabajos o reducir el rendimiento profesional, afectando la estabilidad económica.

No pongas tu visión en peligro: agenda ya tu cita con Bogota Laser

Postergar una cirugía ocular cuando ya ha sido recomendada no solo retrasa tu recuperación, sino también te priva de vivir con libertad, confianza y calidad de vida. Ver con claridad no debería ser un privilegio futuro, sino una prioridad presente. En Bogota Laser Ocular Surgery Center, sabemos que una buena visión transforma tu día a día. Por eso, te ofrecemos diagnósticos certeros, tecnología de vanguardia, atención médica experta y un acompañamiento humano antes, durante y después de tu cirugía.

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