El Pterigión es un crecimiento de tejido carnoso sobre la conjuntiva (membrana mucosa y transparente que recubre el globo ocular) que puede extenderse hasta la córnea. Este crecimiento puede permanecer pequeño o agrandarse lo suficiente como para interferir con la visión; ya que esta membrana está expuesta a factores externos como el aire, el sol y el polvo, que la hacen susceptible a presentar cambios degenerativos.
La razón más importante para su aparición es la exposición a la luz ultravioleta, igualmente se ha relacionado con exposición ambiental, resequedad, alergia y traumatismo repetitivo. Los síntomas de este defecto están relacionados con enrojecimiento, visión borrosa, irritación ocular, resequedad, ardor, rascado, sensación de cuerpo extraño o arena en los ojos y suelen presentarse principalmente entre los 20-40 años.
No existe tratamiento médico general que haga desaparecer dicho tejido, el único tratamiento posible es quirúrgico y se debe realizar cuando produce molestias al paciente, cuando es incómodo o desagradable estéticamente y cuando es evidente que va evolucionando hasta amenazar con ocupar la zona pupilar impidiendo la visión.
Además, entre más pronto se realice la cirugía, mejores serán los resultados y menor el tiempo que el paciente se somete a las incomodidades propias del Pterigión.